martes, 6 de marzo de 2012

La Fiesta Nacional

La Fiesta Nacional, el toreo, el arte de matar un pobre animal de forma lenta y dolorosa, la tauromaquia, el orgullo de España, el oficio del torero... Demasiadas formas para nombrar la misma idea: Tortura sangrienta a un animal asustado.

En teoría, el hombre mata animales para alimentarse de su carne, utilizar su piel, su pelo, etc. Ese tema podría aún en la sociedad actual (ya muy desarrollada tecnológicamente) verse como algo arcaico, pero aún así aceptable. Aunque seamos sinceros, ¿sacamos algún provecho de matar a un toro? Algunos dirán que nos comemos su carne o su cuero es utilizado para fabricar algo. Ingenuos. ¿La razón principal de que vaya una persona a ver una corrida de toros es que luego vaya a comer o a vestir algo?

Los argumentos estúpidos en torno a la justificación de la tauromaquia son numerosos y variados: es tradición milenaria, cultura propia de este país... También era tradición la pelea de gladiadores y ahora lo vemos como algo barbárico; también es cultura el carácter español del descuido o la picardía (que por ejemplo está generando actualmente la llamada "economía sumergida") y no por eso es más justificable.

La tauromaquia solo cumple una función: dar al hombre la violencia gratuita y necesaria que parece necesitar para vivir, devolverlo a los gloriosos días en que era un simple animal salvaje y sin razón, que se movía por sus instintos. Parece ser que los evolucionados y totalmente cultos protaurinos olvidan que ya no somos un animal, que en teoría somos un algo más.

Además, las continuas ayudas a la tauromaquia (que serán aumentadas por el señor Wert) por la razón de mantener la cultura del país son un insulto contra la ciudadanía, contra el animal y sobre todo contra la decencia. Algo tan rudo, absurdo, barbárico y salvaje como es la tortura de un animal asustado en un ruedo mientras la gente mira y aplaude y las cámaras graban debería ser extirpado como si se tratase de un tumor de la increíblemente anacrónica sociedad española. Quizás podríamos aprender de lugares como Las Vegas, donde se celebran este tipo de espectáculos pero sin dañar al toro y donde no es tortura, sino simple lucha pacífica entre hombre y animal.

Personalmente y como ya he dicho, veo una absurdez extrema continuar pagando a un hombre (y más aún subvencionándolo) para que mate a un pobre animal de forma gratuita y sin ningún fin. Ese dinero podría ser perfectamente utilizado en mejorar las condiciones de vida de los españoles en Sanidad o Educación, aumentar las campañas de concienciación sobre problemas más serios (alcohol, tabaco, drogas, conducción, violencia de género) o subvencionar energías renovables y proyectos de desarrollo sostenible.

La tauromaquia es un problema grave. El "pan y circo" de los romanos se está convirtiendo cada vez más en poco pan y muchos y variados circos, algunos de ellos totalmente pasados de época, pero con la aprobación de la población. Como ciudadanos, es nuestro deber acabar con este tipo de "fiestas", devolver el esplendor a la cultura española y concienciar a la población sobre un trato igualitario para con los animales (pues en teoría somos animales más evolucionados). Algún día futuro veremos la tauromaquia como algo salvaje y pensaremos en la barbaridad que fue...

domingo, 4 de marzo de 2012

El dinero

¿Qué es el dinero? Esta pregunta tan simple y a la vez tan compleja guarda en su interior una gran duda que nos corroe a todos, porque ninguno sabríamos responderla. El dinero no es nada y lo es todo. El dinero es un demonio inteligente esclavizado en un papel de color que nos domina, nos corrompe, nos dirige y nos mueve. Es una especie de mano que nos mueve como si fuéramos marionetas.

Analizando la historia de la humanidad no podemos sino ver que el dinero es la materialización física de una idea que nació con el hombre: la propiedad. El hombre no es hombre si no quiere poseer, si no quiere hacer de algo que no es suyo algo que sí lo sea. El hombre es egoísta por naturaleza, un ser vil y despreciable cuyo fin en la vida es poseer algo. El hombre no es bueno ni malo, solo es un algo que quiere tener otro algo. El otro algo puede ser otra persona, un espacio de tierra, un objeto material, una función, un pensamiento, un poder...


El dinero nos da la oportunidad de llenar ese vacío que tenemos en nuestro corazón, esa fuerza indeterminada que nos empuja a poseer y a querer adueñarnos de algo, intentando llenar un espacio que no tiene fondo. La codicia y la avaricia humana se manifiestan a través del dinero, ese papelito que incluso vale más que una vida.

¿Qué culpa tuvieron los árboles y animales que murieron al talar aquellos bosques? ¿Qué culpa tuvieron aquellas civilizaciones tan antiguas y "bárbaras" por no estar tan avanzados como nosotros? El dinero mueve mundos y destruye ideales. El dinero dirige ejércitos y conquista mentes. "Poderoso caballero es don Dinero", decía Quevedo. Poderoso caballero imaginario que ha conseguido destruir a los otros dioses, imponiéndose como Dios supremo de este Olimpo mundial. Asumámoslo, somos simples peones dirigidos por un caudillo.

Matamos, robamos, saqueamos, violamos, quemamos, destruimos... Todo por dinero. Todo por poseer algo. Todo por ser dueños de algo. Todo por intentar conseguir algo que no nos llenará. Algún día nos daremos cuenta de que la creación del dinero fue nuestro mayor error, pero quizá entonces sea demasiado tarde...