domingo, 29 de marzo de 2015

Jodida depresión. Jodida realidad.

Habría veces en las que me encantaría escribir un blog de verdad y no esta bazofia sin sentido. Me refiero a un sitio que me sirva de diario y en el que pueda escribir todo lo que me pasa, que la gente lo lea, que empatice y me diga 'Eh, Raúl, no te preocupes, estamos aquí'. Sé que tengo amigos y amigas que me quieren, que mis padres me quieren, que mi hermano y mis tios y tías y primos y primas y abuelas me quieren. Sé que mis abuelos me querrían si aún siguieran vivos. Sé que hay gente que está ahí siempre y me quiere, pero no lo sé. Sé muchas cosas sin saberlas de verdad.

Jodida depresión. Jodida realidad.

martes, 17 de marzo de 2015

Gracias

Gracias por estos dos meses y algo, por estos 70 y pico días.
Gracias por escuchar.
Gracias por abrazar.
Gracias por besar.
Gracias por el sexo y los te quieros.
Gracias por valorarme.
Gracias por hacer que me valore.
Gracias por ser así.
Gracias por Carlos Sadness y por los LEGOs.
Gracias por la hora en el Palau esperando el bus.
Gracias por intentarlo.
Gracias por fingirlo para que yo no me preocupara.
Gracias por tus risas.
Gracias por todo.

Pero esto no es un gracias y adiós. Es un gracias y aquí estoy. Es un gracias y aquí quiero estar. Es un gracias y no quiero que desaparezcas como ceniza que se la lleva el viento o como sol que mata la noche. Quédate y no, porque no te puedes quedar, no de esa forma. Quédate de otra.

Dicen que del amor al odio solo hay un paso. A lo mejor del amor a la amistad hay otro. Gracias. Por todo. Por ti.

sábado, 7 de marzo de 2015

Comodidades pasajeras, deseos del pasado y un futuro de hielo

Y sé: si acerco el oído, no va a aparecer el mar. ¿Lo ves? Tan sólo aquel ruido que aceptamos por verdad. ¿Lo ves?  Si somos dos islas en un mar que es gris ciudad. ¿Y quién? ¿Quién de los dos se atreverá a nadar?

Hubo un día en que salí de la cocina y me pegué una hostia con el pomo de la puerta en el ojo y dije que me habían robado en una gasolinera. También hubo un día que me rompieron una costilla con una bota de oro y dije que había matado a la hidra de Lerna. Pero eso son viejas glorias del pasado y ahora solo importa el presente de fuego.

Incluímos en la vida a quien se lo merece. Incluimos en nuestra vida solo a quien se lo merece. O eso nos decimos mientras nos mentimos diciendo que el día de mañana será mejor que la mierda de ayer que nos ahoga hoy. Pero la mierda no sale y sigue oliendo mal y las moscas ya te han comido los ojos. Solo queda esperar que una tormenta de sensaciones contradictorias y a la vez iguales nos diga qué hacer para parar de sufrir. Nos levantamos por inercia, comemos por inercia, nos metemos en la cama por inercia y nos metemos en la cama con gente por inercia (o en el coche o en el parque o en la ducha). La inercia es la reacción que tenemos a toda acción.

La escritura automática es mi inercia.

viernes, 6 de marzo de 2015

Te echo de menos

Te echo de menos.
Te echo de menos como echa de menos un río seco al agua que lo bañaba.
Te echo de menos como echa de menos la gente a sus muertes, aunque tú eres vida.
Te echo de menos.
Te echo de menos como la risa al mar y el mar al frío.
Te echo de menos porque me quieres.
Te echo de menos porque me echas de menos.
Te echo de menos porque tu voz es viento y tu cuerpo es hielo.
Te echo de menos porque te adoro, porque eres el Sol, yo soy Mercurio y todo es helio.
Te echo de menos porque la vida sin ti no es vida y la muerte no es una opción.
Te echo de menos porque los kilómetros a tu lado son centímetros, o nada.
Te echo de menos.
Te echo de menos como el moribundo a la salud.
Te echo de menos como el puñal al cuerpo.
Te echo de menos como la sangre a un viejo lobo de mar.
Te echo de menos por tus besos y tus caricias.
Te echo de menos.
Te echo de menos porque no somos nadie.

Te echo de menos porque si yo soy el Fénix, tú eres el Fuego.