Como ya sabréis (y si no, os lo digo ahora), Twitter me estaba hartando. Tanto por los pioletazos que mandaban los niños de 15 años a todo el mundo como por los debates irrisorios o las conversaciones gilipollas que leía a veces. No tengo tiempo para perderlo con estupideces y, Twitter, tú eres una muy grande. Dicho esto, hoy ha hecho el último y más grande acto de repulsa. Os explico.
Hace meses que leo críticas al programa Salvados. Críticas, de comunistas (que yo también comparto), en las que se habla de que Jordi Évole saca muchos coches oficiales, mucha Iglesia corrupta o mucha especulación, pero nunca dice que la culpa es del sistema capitalista, sino de ciertos sectores que "se han corrompido", ya sea por avaricia o por afán de poder. Una visión idealista, que tiene al hombre como algo bueno que se corrompe al subir en la escala social, pero nunca pone la mira en esa organización social corruptora. Resumiendo mal y pronto: Évole nunca dice la palabra "capitalismo".
Estos mismos comunistas, obviamente, alaban los actos de Chávez (que como siempre digo, no fue Chávez, sino toda la sociedad venezolana) por la mejora de las calidades de vida o los de Cuba por repartir mejor la riqueza. Obviamente, el paso intermedio entre capitalismo y comunismo no se puede demonizar, porque es un absurdo reaccionario, pero tampoco se puede alabar hasta el punto de no seguir adelante. Esa es la diferencia entre socialdemocracia (por ejemplo, el PSOE) y comunismo.
Otro de los puntos clave que necesito definir es que hace tiempo que vemos que actores, humoristas y otras personas dedicadas al entretenimiento se están volcando bastante en la labor social. Personas que viven bien, o que al menos viven en una burbuja que está bastante alejada del resto y que no tienen por qué bajarse de ella para preocuparse de los pobres que estamos comiendo abajo la tierra, se preocupan (quizá por aquello que decía Aristóteles de que el hombre es un "animal político") porque ven cómo nos putean. Tenemos casos claros: la gala de los Goya (con Maribel Verdú, Javier Bardem o Candela Peña, denunciando "el sistema obsoleto" y los recortes en Sanidad) o, y este es el punto al que yo quería llegar, los tres tuits que ha escrito hoy Dani Mateo.
Después de leerse una entrevista de Alberto Garzón, Dani Mateo ha escrito algo así como que la culpa es del capitalismo, del capitalismo que no genera riqueza y solo explota, y que podrían tomarse medidas para, ya que no se puede derribar, domarlo.
Se podrían haber hecho miles de cosas para acercarle al comunismo (eso si es que solo con tuits se puede hacer), pero en lugar de eso hacemos chistes, le llamamos "hiena protoburguesa" o mercenario y hacemos chistes, que eso es muy pragmático siempre.
Es por esto por lo que Twitter me harta: cuando vemos a un chaval filo-15M que quiere cambiar las cosas pero tiene el discurso que ha oído toda su vida y al que tiene acceso, le llamamos gilipollas desclasado, mercenario burgués y subnormal. "¿Dialéctica? No, es que eso solo se puede hacer entre gente que ya es comunista. ¿Concienciación? El comunismo lleva mucho tiempo como teoría política, la culpa es suya por no haberlo leído, no mía por no enseñárselo". Así parece ser que funciona el comunismo en Twitter.
Yo llegué al comunismo por los comunistas del 15M a los que seguía, los que me pasaron textos de Lenin y Mao, los que me enseñaron la necesidad de unirse todos los explotados contra los explotadores. Pero ahora parece ser que lo principal es purgar, no una idea, sino a todo aquel que no tenga MI idea. "¿Uníos, hermanos proletarios? Sí, pero solo si sois comunistas". Y así, amigos, es como la burguesía no tiene ni que separarnos, porque ya nos encargamos nosotros. Así, amigos es como le hacemos nosotros el "divide y vencerás" que siempre se carga nuestra posibilidad de hacer una revolución.
