viernes, 30 de enero de 2015

Epílogo III: Resurrección y Venganza

Digamos que quiero escribirte algo pero que no tengo palabras. Digamos que podría estar toda la vida dándote las gracias, que podría decirle a nuestros hijos lo mucho que te quise en tan poco tiempo o que podría gritarle al mundo que daría mi vida por poder darte un beso, pero me quedaría muy corto. Digamos cosas o no digamos nada, que yo te quiero y tú me quieres y el resto me da igual.

Hay veces que mueres, que el fénix estalla en llamas y se queda en cenizas. Tú cogiste mis cenizas y has hecho que el pájaro vuelva. Eres el Sol y yo soy Mercurio. Te amo. Es una extraña dependencia hacia un par de palabras tuyas. No necesito que tengamos conversaciones de horas o saber todo lo que haces y con quién. No necesito más que dos palabras: "Te quiero". Dime que me quieres y bailaré con muertos y arrasaré ciudades y quemaré conventos y haré rimas cutres en prosa.

Nunca nadie ha controlado tanto mis sentimientos y nunca nadie ha hecho que esté tan bien. Cabrearte me destroza y que me ames me da fuerzas. Tu amor es energía y yo quiero engordar de ti. Soy como Ícaro, pero con alas irrompibles.

Sé mi Sol. Seamos viento.

martes, 6 de enero de 2015

Amar no es querer



[Copiapegado del Facebook de una amiga]

Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

-"Te amo" - dijo el principito.

-“Yo también te quiero” - dijo la rosa.

-“No es lo mismo” - respondió él.

"Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía… Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo. 

Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento. 

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

-“Ya entendí” - dijo la rosa.

-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.