Estoy cansado de vacíos existenciales, de promesas incumplidas, de viajes astrales a un territorio gris y vacío. Estoy cansado de las noches en vela, de las madrugadas con sueño, de los viajes en esa bestia metálica y putera que se empeñan en llamar metro. Cansado de no ver el Sol, ni la Luna, ni las estrellas, ni ver cómo me bañan con su luz cálida o fría. Cansado de solo sentir el frío de la soledad y de no recordar casi lo que es un abrazo. Cansado de malgastar el tiempo aprendiendo descubrimientos de señores importantes, teorías de locos cuerdos e ingeniosas explicaciones de personajes ilustres. Estoy cansado de todo y de nada. De ser tú, de ser él, de no ser nadie. Estoy cansado de las sonrisas falsas, de mirar al espejo y no saber quién se refleja, de la espuma amarilla y los pliegues rosáceos, de la vida y de la muerte, de cada corte en el alma, de cada idea que se marchita, de cada promesa que se incumple y de cada viga que me aplasta. Estoy cansado de verte virtual y no ser tuyo en real. Estoy cansado de ser yo sin serlo. Estoy cansado de ser quien querría ser y no soy. Estoy cansado de las caretas amigables y las putadas inconscientes, de las puyas silenciosas, de los llantos secos. Estoy cansado de ver gente que podría haber sido y nunca seré, de ver cómo triunfan mientras yo fracaso, de perderme, de perderte, de perderos. Estoy cansado de cansar y de cansarme y de estar cansado. Estoy cansado de mirar el fuego y el hielo como a hermanos que pueden liberarme. Estoy cansado del triste sonido de un violín lastimero llorando elejías por mí. Estoy cansado de una brisa constante de incertidumbre y de vergüenza. Estoy cansado de deprimirme por todo y de secarme por los ojos y convertirme en piedra, de ser insensible, de ser inocente. Estoy cansado de la culpabilidad inventada y de las estupideces falsas. Estoy cansado de la sonrisa de arena que se lleva el más mínimo viento. De la tormenta interior. De las mariposas carnívoras. De los nervios de acero que se clavan en el estómago. De la risa malvada e impía que me llama y me acecha con sus colmillos de plata. Estoy cansado de la empatía y de la poesía, de la literatura lastimera y las novelas románticas, de la pobreza extrema del cuerpo y del alma, de todo y de nada.
Estoy cansado y no descanso porque la vida no me deja. Y yo soy la muerte.
lunes, 16 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
Celos
De cómo te mira y acaricia tu piel con su mirada. De cómo te desnuda lenta y suavemente, besando cada parte de cuerpo que queda de nuevo en contacto con el aire. De cómo intenta llegar a lo más recóndito de tu mente y tu corazón, a ese lugar especial y secreto, aislado, al que solo algunos hemos llegado después de mucho esfuerzo y confianza, después de hacerte ver que tú también puedes visitar el homólogo que guardamos dentro. De cómo intenta sustituirme, o robarme una parte de ti que tú ya me has dado, no gratis, sino cogiendo una parte de mí que yo también te he dado.
No sé si son celos o son miedo.
De perderte. De que te hartes de mí porque ya no te doy lo que antes. O no tengo tiempo. De no ser nuevo. De envejecer y echar a perder el valor que hacía brillar tu mirada. De no tener esa gracia que te provocaba una sonrisa perpetua. De no poder besar de nuevo tus labios, o tu cuello. De no poder desnudar mi alma junto a la tuya y llorar y reír y cantar y dormir y abrazarnos y soñar con un futuro juntos. De ser egoísta y atarte a mí cuando lo que yo quiero es tu felicidad. De creer que eres mía cuando debería creer que ambos somos de ambos. De cortarte las alas y no dejarte volar mientras esta tormenta lo destroza todo.
Y no quiero y no puedo y no debo.
No sé si son celos o son miedo.
De perderte. De que te hartes de mí porque ya no te doy lo que antes. O no tengo tiempo. De no ser nuevo. De envejecer y echar a perder el valor que hacía brillar tu mirada. De no tener esa gracia que te provocaba una sonrisa perpetua. De no poder besar de nuevo tus labios, o tu cuello. De no poder desnudar mi alma junto a la tuya y llorar y reír y cantar y dormir y abrazarnos y soñar con un futuro juntos. De ser egoísta y atarte a mí cuando lo que yo quiero es tu felicidad. De creer que eres mía cuando debería creer que ambos somos de ambos. De cortarte las alas y no dejarte volar mientras esta tormenta lo destroza todo.
Y no quiero y no puedo y no debo.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Superhéroes anónimos
Esta tarde-noche estaba leyendo mensajes de ascodevida.com cuando he topado con uno que me ha llamado la atención:
Hoy, mi mujer ha llorado. Trabaja a turnos, así que 2 de cada 3 semanas ve al niño 30 minutos al día, mientras que yo cada mañana lo visto, le doy el biberón y lo llevo y lo recojo de la guardería. El poco rato que está con el niño es en la cocina. El niño, de 16 meses, hoy se subió a una banqueta y se cayó de cara, con un moratón enorme. Prefirió venir a mis brazos que a los de su madre. ADV
En los comentarios, me he encontrado uno que me ha parecido absolutamente precioso:
Cuenta a tu hijo que mamá y papá son superheroes, pero que necesitan sus mimos y besos pata volverse fuertes cada día. Porque cada mañana salen a luchar para que el crezca sano y fuerte. Tu en casa y ella fuera. Y mamá necesita una dosis extra de amor. Es cosa de niños, ánimo
Y me ha hecho pensar. Me ha hecho pensar en que a muchos de nosotros nos ha tocado vivir eso: que uno de nuestros padres tuviera que trabajar continuamente para poder pagarnos lo necesario y lo trivial, la comida y cualquier gilipollez que se nos antojase. Mi padre llegaba tan cansado de currar que muchos días no le apetecía jugar conmigo y mi hermano. A mi madre también le tocaba trabajar.
Y es que vivimos en un mundo en que no se permite que los padres puedan jugar con sus hijos, porque tienen que matarse a trabajar para ganar una miseria que se les va en impuestos y en consumo, en mantener el sistema socioeconómico que nos destroza continuamente la vida y la infancia. Porque ha habido muchos niños que podrían haber pasado horas con sus padres y han tenido que ser como el del mensaje de Asco de vida: espectadores de una aparición fantasmagórica e intermitente.
Mis padres se mataron a trabajar por mí, para que yo comiera, vistiera, fuera al colegio, estudiase, aprendiese y pudiera ver cómo es el mundo, tan frío y triste, y poder ver también que nosotros somos los que, con un pensamiento crítico, podemos cambiarlo. Como decía Karl Marx: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
No permitamos que nuestros hijos solo puedan vernos un instante cada día, como a un mecenas desaparecido.
Gracias, papá. Gracias, mamá.
Hoy, mi mujer ha llorado. Trabaja a turnos, así que 2 de cada 3 semanas ve al niño 30 minutos al día, mientras que yo cada mañana lo visto, le doy el biberón y lo llevo y lo recojo de la guardería. El poco rato que está con el niño es en la cocina. El niño, de 16 meses, hoy se subió a una banqueta y se cayó de cara, con un moratón enorme. Prefirió venir a mis brazos que a los de su madre. ADV
En los comentarios, me he encontrado uno que me ha parecido absolutamente precioso:
Cuenta a tu hijo que mamá y papá son superheroes, pero que necesitan sus mimos y besos pata volverse fuertes cada día. Porque cada mañana salen a luchar para que el crezca sano y fuerte. Tu en casa y ella fuera. Y mamá necesita una dosis extra de amor. Es cosa de niños, ánimo
Y me ha hecho pensar. Me ha hecho pensar en que a muchos de nosotros nos ha tocado vivir eso: que uno de nuestros padres tuviera que trabajar continuamente para poder pagarnos lo necesario y lo trivial, la comida y cualquier gilipollez que se nos antojase. Mi padre llegaba tan cansado de currar que muchos días no le apetecía jugar conmigo y mi hermano. A mi madre también le tocaba trabajar.
Y es que vivimos en un mundo en que no se permite que los padres puedan jugar con sus hijos, porque tienen que matarse a trabajar para ganar una miseria que se les va en impuestos y en consumo, en mantener el sistema socioeconómico que nos destroza continuamente la vida y la infancia. Porque ha habido muchos niños que podrían haber pasado horas con sus padres y han tenido que ser como el del mensaje de Asco de vida: espectadores de una aparición fantasmagórica e intermitente.
Mis padres se mataron a trabajar por mí, para que yo comiera, vistiera, fuera al colegio, estudiase, aprendiese y pudiera ver cómo es el mundo, tan frío y triste, y poder ver también que nosotros somos los que, con un pensamiento crítico, podemos cambiarlo. Como decía Karl Marx: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
No permitamos que nuestros hijos solo puedan vernos un instante cada día, como a un mecenas desaparecido.
Gracias, papá. Gracias, mamá.
sábado, 16 de noviembre de 2013
¡Para servir!
Ese es el lema de la Unidad Militar de Emergencias (UME): ¡Para servir! Y es que esta unidad es a eso a lo que se dedica, a servir a todos los ciudadanos de un país en situaciones de emergencia, ya sea catástrofe o atentado, artificial o natural, nevadas, incendios, inundaciones... e incluso en un país que no es el suyo (por ejemplo, en Haití o en Filipinas). Y eso es lo que debería hacer un ejército: servir al pueblo.
Estas dos semanas he tenido la optativa de mi segundo año de Medicina (me cogí Sanidad Militar) y he podido disfrutar de una nueva visión del Ejército. No son unos brutos que se siguen por un deber irracional para con un trapo con colores, no son unos idiotas que se dan paseítos con un rifle, desfilando frente al Rey y al Presidente de Gobierno de turno, no. Muchos son personas que buscan ayudar de verdad: ya sea con aeroevacuaciones, con hospitales de campaña, con operaciones de logística para que las tropas vuelvan enteras y sin problemas, con apoyo psicológico, con ayuda para otros países...
Y es que estamos acostumbrados a que nos los vendan como peones de un marionetista que quiere hacer sus juegos de guerra, que quiere mandar rifles humanos a morir para que le consigan el recurso de esa población que quiere masacrar, que no piensa en vidas, sino en dinero... pero yo he conocido la otra cara, la cara humilde, la cara baja, la de la base: mujeres y hombres que dejan la cómoda vida occidental y se van a Afganistán porque allí hay soldados de su país y gente de ese país extraño que necesita su ayuda.
Y eso, señoras y señores, creo que es digno de admiración: que no se vaya a matar y robar, sino a ayudar; que no se tenga amor a un país por su bandera o su himno, que se lo tenga a la gente que está simbolizada por ese trapo de colores y por esa melodía. La filantropía siempre es preciosa.
jueves, 3 de octubre de 2013
Diario de un extuitero comunista
"Y
así fue como Raúl se borró el Twitter, pero se quedó con la gente guay
que había conocido ahí y con las cosas buenas que tiene. A la que más
echaré de menos es a Cospedal."
Primer día de mi ida de Twitter. Ha sido bastante gracioso porque la gilipollez de show que me monté de despedida me hizo perder chorrocientas horas de estudio, horas de estudio que obviamente tuve que recuperar por la noche (empalmando) y en clase me quedaba dormido y copiaba lo que soñaba en mis apuntes.
Gilipolleces de mi vida diaria aparte, lo cierto es que la desconexión me está sentando bien. Mi perfil de Twitter había degenerado mucho y no sé muy bien ni cómo. Desde la primera idea que me vino hace un par de años de hacerme Twitter "para ver lo del 15M", mi perfil degeneró a una búsqueda del RT y el FAV, a una necesidad de complacer a los demás con basura intelectualoide sin ninguna carga argumental más que la consigna o el sarcasmo barato. Que tenía debates interminables de besugo, con gente de derechas o de izquierdas, fachas o comunistas, feministas, anarquistas, pero que tenían un grave problema llamado efecto Duhning-Kruger, que creían que tenían una superioridad intelectual y una formación de doctorado en todas las áreas del saber, cuando en realidad su formación era decente y en un campo muy reducido. Pero claro, tú te tienes que callar porque eres un puto rojo autoritario, machista-leninista, niñato elitista, paternalista y reformista, que no tiene ni idea de qué habla y que debería morirse para que el mundo fuese mejor.
El feminismo y el comunismo no se trata de tener consignas vacías o tuits mordaces, se trata de cambiar día a día la conciencia de la masa social, para encaminarla a un fin que es el fin de la opresión de una clase sobre otra y el fin de la opresión de género. No es "ganar RTs y alimentar mi ego".
Y por eso, porque Twitter parece un patio de recreo de un colegio de párvulos, yo me piro. Creo que debo haber tenido una alienación muy grande al sobrevalorar tanto una gilipollez tan enorme como es una mierda de red social que para lo único que vale es para convocar manifas y para soltar frasecillas a modo de greguerías de Ramón Gómez de la Serna.
Y ahora, si me disculpáis, voy a ver el exterior de la cueva de Platón que ha sido mi vida.
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