lunes, 12 de marzo de 2012

#razonesporlamonarquia


"Cinco razones por las que la monarquía es un sistema mejor". Así rezaba este domingo día 11 uno de los artículos del periódico ABC, uno de esos artículos que crean polémica. En él, Ramón Pérez-Maura argumentaba sobre las grandezas de la monarquía como la mejor forma de gobierno. Tras leerlo, no puedo sino pensar en la sarta de, en mi opinión, bobadas que ha conseguido decir este hombre en un solo escrito.

Empezaré desmantelando las razones que da don Ramón. La primera de ellas, es que la monarquía defiende la pluralidad de identidad y la constante renovación dentro de la continuidad. Una parrafada increíble para decir una sola cosa "es el rey de toda España y no se cambia nunca, puesto que no se podría elegir a otro". Además, este señor nos enumera una serie de títulos nobiliarios que ostenta nuestro monarca. Y yo me pregunto, ¿cómo puede un rey defender la pluralidad de identidad de la población si un hombre se cree vizcaíno y otro barcelonés? No defiende ninguna de esas dos identidades, solo defiende una: la del que se cree español.

La segunda razón que da el señor Pérez-Maura sobre la eficacia de la monarquía es su alejamiento de la naturalidad, que según él está en la república, pues la monarquía es un sistema más moderno. Presupongo que este señor sabrá de la ineficacia que tenían las monarquías romanas y que la política de Roma mejoró enormemente al cambiar a los reyes etruscos por la República. Presupongo, además, que este señor no debe ser católico, puesto que si la República es lo más natural y el cristianismo aboga por la ley natural frente a la humana (algo parecido al estoicismo), sería una paradoja ideológica. Además, si es el estado más natural, y siguiendo la estela de muchos contractualistas (entre ellos el señor Locke, paladín del Liberalismo que tanto intenta defender el PP), la República sería la forma de gobierno más justa, pues se acercaría a ese estado de naturaleza en el que tan bien nos iba.


Pero esto no es una clase de filosofía, sigamos desmantelando la monarquía. La tercera razón que da es que la monarquía es un sistema independiente, lo que en sus propias palabras significa que no está impuesto por ningún partido, sino que es un derecho natural (¿Natural? Pero si hace un momento decía que lo natural es antiguo y la monarquía siempre es moderna...), que se hereda de padres a hijos. Defiende la herencia, porque como todos sabemos los hijos heredan todo de sus padres, en la historia nunca ha habido reyes malos con hijos cabrones, nunca...

Sigamos. El cuarto punto vital de este gran artículo es la defensa de que el rey constitucional tiene una capacidad de gobierno muy limitada y, debido a esto, no ocurriría nada si tomase una decisión mala, ya que su poder es prácticamente nulo. Con este poder tan nulo, me pregunto yo, ¿para qué queremos un rey? Haciendo gran demagogia, si este tipo de reyes no cumplen ninguna función política, vamos a poner a cualquiera de rey, que no pasará nada.

El último punto, y sobre todo su último párrafo, son los que más me han cabreado. Nos intenta vender la monarquia no como la mejor forma de gobierno, sino como la mejor posible, ya que somos seres limitados y no podemos llegar a los ideales que pretendemos alcanzar. Tras soltar este insulto hacia nuestras ideas, el gran señor Pérez-Maura escribe una frase de José María Pernán (un conservador monárquico en contra de la II República) en la que ridiculiza la figura del Presidente de la República al lado de Carlos V. Todo muy monárquico. Pero lo realmente insultante es que sea capaz de escribir lo siguiente: "Esta afirmación es de 1937. A muchos nos parece plenamente válida".

Señor Pérez-Maura, dejando a un lado sus argumentos simplistas, rebuscados e infantiles, sin ningún tipo de razón creíble aparte de la estupidez del "es bueno porque me gusta", debo decirle que sus alusiones a la Guerra Civil, a frases usadas por fachillas de aquellos tiempos y a expresar su gusto por ellas no hacen sino hacer pensar al lector que es usted un simpatizante de los regímenes totalitarios (y esto es una forma bonita que tengo para decir que me ha parecido usted un fascista). Dicho esto, y criticado todo lo que he podido y, sobre todo, querido el gran artículo del gran ABC, daré mi opinión sobre la monarquía.

Desde principios de la historia hemos podido observar una cosa: el monarca no siempre es el mejor gobernante. Ya Platón decía que las monarquías derivaban a la peor forma de gobierno: la tiranía, y ¿no es cierto que la mayoría de las veces lo han hecho? Un buen rey es un tesoro bastante poco frecuente en la historia de la humanidad (y no me refiero a un buen rey siguiendo los cánones de lo que es un buen rey hoy en día). Los faraones egoístas explotaban al pueblo para construirles tumbas, los bárbaros de los reyes medievales empujaban a su pueblo en cruentas batallas contra otros reinos "infieles" y los déspotas monarcas ilustrados intentaban mejorar las condiciones de un pueblo, aunque con reformitas atractivas pero ninguna profunda. La realeza ha dado asco.


Actualmente, la monarquía parece que solo tiene una función: salir en las estúpidas revistas del corazón. ¿Qué otro tipo de función tiene la monarquía? Es una institución sin poder, heredera de un dictador poderoso y que pervive aún por la cobardía de los "demócratas" de este país. Por no hablar de los escándalos que sacuden a la Corona. Por un lado, las metidas de mano en las arcas por parte del Yernísimo, por otro la compasión que siente el Rey por los golpistas del 23-F. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar un gasto innecesario? Porque ese es otro punto clave, la Casa Real recibe al año una ayudita del Estado por valor de 8 millones de euros que, haciendo otra vez gran demagogia, es mucho más de lo que mi padre (que trabaja como un esclavo) cobrará en toda su vida. ¿La diferencia? Mi padre no nació en una familia real, ni fue amigo del señor Francisco Franco, ni "nos trajo la democracia".

¿Democracia? ¿Con una monarquía? Creo que ninguna. Hemos mezclado dos conceptos antagónicos y hemos dado un monstruo: la monarquía parlamentaria. Un pueblo no puede ser dirigido por un gobernante sin poder y por un sistema democrático a la vez. O monarquía o democracia, pero juntar soberanía real y nacional es una aberración que al final deriva en lo que tenemos ahora: un Rey que reina pero no gobierna, aunque cobre 8 millones al año por hacer viajes y dar discursos de Navidad.

1 comentario:

  1. Estupenda contundencia ola de este texto. Aportaría, modestamente, un añadido para aquellos que presmen de igualdad de género por pretender cambiar la constitución para que las princesas sean igual que los príncipes a la hora de la sucesión: hay que reivindicar no solo la pluralidad de los cromosomas (sexo) de los sucesores sino también la pluralidad de sus genes (familia)

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