Llevo mil milenios sin escribir y, dado que cada segundo mi estado anímico y biografía cambia radicalemente, no sé muy bien cómo alguien podría pensar que lo viejo escrito es el ahora vivido. En realidad me importa una mierda lo que piense la gente, o eso me digo.
Sigo solo. Sin pareja, quiero decir. La soltería no me gusta: no me gusta levantarme por las mañanas sin alguien a quien decir "buenos días <3", no me gusta acostarme sin pensar en alguien y en la textura de sus labios, no me gusta chuparme el labio de arriba y no poder probar a alguien de nuevo, no me gusta. Pero está superado, o eso creo.
He vuelto al estado de equilibrio. Ahora, a comerse el mundo.
O eso digo a las 14:02 del viernes, 29 de mayo de 2015.
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