"Yo he llegado a la conclusión de que la gente es gilipollas", Sir Isaac Newton.
Hoy he estado como unas cuatro horas en un cursillo sobre "cómo ser un buen mentor para alumnos de primero de carrera" y me he dado cuenta de que la gente no sabe expresar sus sentimientos y de que esto le tiene que venir de que "los tíos que lloran son una panda de nenazas mariconas y las tías que lloran son unas flojas sensibleras" y de que yo lloro a veces con películas y no entiendo por qué me tendría que sentir mal. Pero el mundo está mal, como cuando los delfines de Los Simpsons tardaron miles de millones de años en reconquistar la tierra cuando sabían que podían expulsar a los humanos tan fácilmente y cuando además estaban en peligro de extinción. Bueno, ni siquiera sé si los delfines la van a palmar, pero es una intuición: la vamos a palmar todos.
El mundo (la concepción esa metafísica que te haces de la realidad aplicándole tu propia subjetividad) da asco y la ideología que tiene todo el mundo también. Nadie mira ya por el otro, sino que ven agresiones personales propias que se convierten en reacciones contra todos. Nadie leyó a Bécquer, nadio vio a Kubrick, nadie huyó a Chile. Nadie. Nunca.
Sir Isaac Newton nunca dijo esa frase, aunque Sir Isaac Newton soy yo.
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